Desde los inicios de la humanidad, el ser humano ha desarrollado conocimientos y habilidades para adaptarse a su entorno. A medida que evolucionaban las necesidades sociales, económicas y tecnológicas, se crearon métodos para compartir información.
Durante la prehistoria, la supervivencia era la prioridad. La transmisión del conocimiento se realizaba a través de representaciones pictóricas en cuevas, como las de Lascaux, que datan de hace 40.000 años y se consideran posibles representaciones astronómicas.
Fuente: Wikimedia Commons
Con la invención del papiro (3.000 A.C.) y el papel (200 A.C.), la información se hizo más portátil, facilitando el desarrollo de mapas y representaciones gráficas más precisas.
En 1765, la información se presentaba en tablas, hasta que William Playfair introdujo el diagrama de barras para representar datos comerciales.
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Durante el siglo XIX, la visualización de datos experimentó un auge gracias a avances como la impresión a color y la automatización de registros de datos.
Florence Nightingale utilizó gráficos de área polar para representar la mortalidad del ejército inglés en la guerra de Crimea, lo que contribuyó a reformas sanitarias significativas.
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Desde las primeras representaciones en cuevas hasta los gráficos modernos, la visualización de datos ha sido clave para la comprensión y toma de decisiones en la sociedad. Gracias a innovadores como Playfair, Minard y Nightingale, hoy contamos con herramientas avanzadas para representar información de manera efectiva.