Los datos solo hablan cuando alguien sabe contarlos.

El arte de traducir la complejidad…

En los últimos años, podemos ver que se han robustecido los departamentos de datos en todo tipo de organizaciones, sin importar el tamaño o el sector, incluyendo perfiles cada vez más especializados. Allí conviven ingenieros, arquitectos, científicos y analistas de datos, cada uno con funciones específicas. Sin embargo, dentro de esa estructura técnica y analítica hay un aspecto que todavía se subestima: la comunicación de los datos.

Los perfiles que conforman los departamentos de datos.

En las organizaciones es muy común es encontrar este grupo de perfiles:

  • El ingeniero de datos, encargado de construir la infraestructura que hace posible el flujo de información.
  • El científico de datos, que modela, predice y busca patrones, centrando su trabajo en el aprendizaje automático, las estadísticas y la experimentación.
  • El arquitecto de datos, que define y diseña la estructura general del sistema, estableciendo el ciclo de vida de la información, cómo se organiza y cómo se relaciona.
  • El analista de datos, que comúnmente es menos visible que los otros perfiles, pero no solo limpia los datos, los interpreta o sintetiza la información. Tiene la capacidad de moverse entre el lenguaje técnico del equipo de datos y el lenguaje estratégico de los tomadores de decisiones.

El analista de datos: el conector entre la técnica y la comprensión

De todos los perfiles que hay en un departamento de datos, solo el analista de datos mantiene una relación directa con el diseño y la comunicación visual. Durante un tiempo se llegó a hablar del artista de datos dentro de las estructuras organizacionales. Esta figura integraba la estética, la narrativa y la analítica, pero esa concepción parece no haberse consolidado como una práctica real.

Cuando los datos no logran comunicarse

El proceso de mediación visual sigue desatendido en los ambientes organizacionales, y la brecha que se establece tiene múltiples consecuencias: un informe que no se comprende, un dashboard que no apoya el proceso exploratorio o simplemente una presentación que no logra persuadir. Sin importar cuán sofisticado o desarrollado sea el modelo predictivo, o cuán perfecta y depurada se encuentre la base de datos, si el resultado del análisis no se comunica de manera clara, visual y con el contexto correspondiente, las decisiones empresariales seguirán guiadas más por las experiencias previas que por los datos.

Comunicar datos: es mucho más que estética

Es por ello que la comunicación de datos no es solo una cuestión estética o de adecuación de colores y formas. Es parte integral del proceso analítico, y quizás uno de los componentes más decisivos.

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