Lo que los atletas de alto rendimiento deportivo pueden enseñarles a los gerentes.

Esta mañana, en una conversación antes de empezar el día, mi hijo me hizo un comentario que me dejó pensando: “Todos los atletas de alto rendimiento entrenan fuerza, sin importar el deporte.”

Y tenía razón. No importa si hablamos de un nadador, un futbolista, un tenista o un maratonista: todos incorporan entrenamiento de fuerza dentro de sus rutinas. No porque su disciplina sea levantar pesas, sino porque la fuerza es una capacidad base que busca sostener el rendimiento, previniendo lesiones y mejorando el movimiento.

Ese comentario, que tiene una relación directa con el deporte, encierra una lección vital para la gestión y la toma de decisiones.

La fuerza no es el deporte, sino funciona como un soporte de la actividad

En el alto rendimiento, el entrenamiento de fuerza no busca volumen muscular ni estética. Su objetivo es crear una base que permita ejecutar mejor la actividad especifica de cada disciplina. La fuerza se moldea en relación al deporte, no lo contrario

Un atleta puede destacar por su velocidad, resistencia o precisión, pero sin una base mínima de fuerza su desempeño se vuelve frágil. El cuerpo compensa, a veces se desgasta y puede fallar.

En los ambientes organizacionales ocurre algo muy similar con la comunicación visual de datos.

La comunicación de datos: no es el rol, es la capacidad estratégica

Muchos gerentes asumen que la comunicación de datos es una acción exclusiva del departamento de datos o de analistas de negocios. De la misma forma que alguien podría pensar que el entrenamiento de fuerza es solo para físico culturistas.

Sin embargo, la comunicación de datos, entendida correctamente, no es producir gráficos ni construir dashboards. Es una capacidad estratégica que estructura la forma en que una organización observa su realidad, compara alternativas y toma decisiones. No se trata de analizar más datos, sino de comunicar información de manera que una decisión sea comprensible y posible

Un gerente no necesita saber nada técnico para desarrollar esta capacidad, del mismo modo que un atleta no necesita ser levantador olímpico para beneficiarse del entrenamiento de fuerza.

Cuando falta la capacidad base, aparecen las “lesiones”

En el deporte, la ausencia de fuerza suele traducirse en lesiones, movimientos inadecuados e incluso bajo rendimiento. En la gestión de los lideres y gerentes, la ausencia de una capacidad base en el desarrollo de la comunicación con datos puede generar múltiples inconvenientes:

  • Decisiones apoyadas en la intuición,
  • Reuniones de trabajo extensas sin foco claro,
  • Discusiones sobre opiniones, en lugar de mostrar evidencias,
  • Datos visuales que informan, pero no apoyan el proceso de decisiones,
  • Respuestas y acciones lentas.

La comunicación de datos debe funcionar como una arquitectura cognitiva: no se establecen decisiones por los gerentes o los lideres, pero influye y condiciona las decisiones.

No todos los atletas entrenan igual, ni deberían hacerlo

No todos los atletas entrenan fuerza de la misma manera. El tipo, la intensidad y el enfoque se orientan y desarrollar en relación directa con el deporte que representan e incluso al momento competitivo que vive.

El proceso de comunicar datos es equivalente, no es igual para todos los gerentes. Pero todos deberían entrenar lo esencial como:

  • Saber que ver antes de decidir,
  • Comprender que comparaciones son relevantes,
  • Reconocer cuándo una representación gráfica apoya o no una decisión,
  • Conocer el contexto, no solo mirar los números,
  • Establecer y distinguir la información operativa de la información estratégica.

Comunicar los datos no es hacer una representación gráfica; es preparar el escenario donde ocurre la decisión

Confundir la herramienta con la capacidad

Uno de los errores más comunes en las organizaciones es creer que invertir en herramientas equivale a desarrollar capacidad. Las plataformas son al gerente lo que las pesas son al atleta: un medio, no el fin.

Sin entrenamiento, las herramientas no generan mejores decisiones. Con entrenamiento, incluso representaciones simples pueden ser supremamente efectivas.

La pregunta clave no es qué herramienta usamos, sino ¿cómo se comunica la información para que una decisión pueda ser tomada?

Entrenar una y otra vez

Ningún atleta de alto rendimiento logra ganar una competencia sin entrenar fuerza. Y es evidente que ningún gerente o líder debe decidir sin entrenar su capacidad de comprender e interpretar datos y representaciones graficas.

La idea no es convertir a los gerentes en científicos de datos, sino de lograr robustecer una competencia transversal que apoya el desarrollo de la estrategia y mejora la calidad de las decisiones.

Desde esta perspectiva, entrenar la comunicación de datos no es aprender a hacer representaciones graficas o a usar software especializado, sino estructurar y diseñar la comunicación de datos y representaciones visuales con las que se toma una decisión. Esa es la diferencia entre presentar información y crear una arquitectura para la toma de decisiones.

Porque, al final, la comunicación de datos como la fuerza de un atleta a veces no se percibe cuando hay un buen entrenamiento. Pero si se adolece de ella, es claramente visible y los resultados no son los esperados.

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