En los procesos de comunicación con datos no solo importan los números: importa mucho más como los podemos hacer hablar. .
Diseñé esta herramienta para que cualquier persona, desde analistas hasta comunicadores pueda identificar el nivel de complejidad visual y cognitiva de las representaciones que elabora.
La herramienta se basa en cuatro dimensiones clave dentro de un rectángulo evaluativo:
- Cantidad de colores: indica el grado de carga perceptiva. Más colores pueden aportar riqueza, pero también ruido.
- Cantidad de texto: muestra la densidad interpretativa; cuánto contexto o explicación requiere la gráfica.
- Cantidad de variables: entre más variables se integren, mayor será la complejidad informacional.
- Tipo de representación: cada formato (barras, dispersión, red, Sankey, etc.) tiene una carga cognitiva distinta

Si identificas tu visualización en este esquema, puedes comprender su balance entre simplicidad y complejidad. No se trata de comparar la simplicidad y la complejidad, sino de entender si el nivel de simplicidad o complejidad corresponde al objetivo comunicacional que se busca.
Por ejemplo: Si buscas impacto inmediato, una representación simple puede ser más efectiva. Si buscas análisis profundo o relacional, la complejidad puede volverse necesaria.
Esta herramienta busca invitarte a pensar la comunicación con datos no solo como técnica, sino como discurso visual: una interacción entre lo que se ve, se interpreta y se comprende.
Conclusión
Es importante comprender que identificar el nivel de complejidad visual es el primer paso para comunicar con claridad. Te invito a explorar la herramienta, aplicarla a tus propias visualizaciones y descubrir en qué punto se encuentra tu manera de comunicar con datos.
